Papá Walter Trangoni (q.e.p.d.)
Sobre estas líneas vemos a nuestro entrañable Walter con sus hijitos y su Puerto de fondo.
El 24 de julio de 2009, Walter Trangoni, de Mar del Plata, a quien su esposa le tendió una trampa en agosto de 2000, tomó la peor desición: quitarse la vida en un accidente automovilístico.
Además de Trangoni, también perdieron la vida su esposa en segundas nupcias de 29 años y los tres ocupantes del otro vehículo con el cual se produjo la colisión frontal.
En tanto, el bebé de 11 meses de la pareja y dos hijas de la mujer de 7 y 9 años resultaron con lesiones de distinta consideración.
Nuestro camarada Walter participó, junto a militantes y profesionales referentes de nuestra causa, en la CONFERENCIA “Los Hijos del divorcio, obstrucción de vinculo y revinculación” del día 9 de Diciembre de 2003 en el Auditorio Anfiteatro Eva Perón de ATE ( Asoc. Trabajadores del Estado) entre los que se desarrolló importantes temas como Estrategias de desvinculación entre Hijos y Padres (Papá – Mamá), Métodos de revinculación, Inculcación Maliciosa, Denuncias Falsas, Mala Praxis de Psicólogos y Abogados, Convenio de régimen de visitas y alimentos, Síndrome de Alineación Parental, Ley penal 24.270 (Protección del vinculo), Los Abuelos y el derecho de visitas, El Sistema jurídico como revictimizador de victimas, Falsa Memoria, entre otros.
También realizó numerosas peregrinaciones entre Mar del Plata y Buenos Aires, acompañado por varios camaradas de lucha, pero la Justicia es insensible.
La historia judicial de Trangoni cobró resonancia poco después del año 2001 cuando su ex esposa no regresó con sus pequeños hijos de un viaje a España. A partir de entonces comenzó un litigio judicial por la tenencia de los niños. Por un lado la Justicia marplatense ordenó la restitución de los niños a su padre, pero en un falló que causó gran polémica, una jueza española entendió que, debido a la gran crisis por la que atravesaba Argentina, el mejor lugar para los niños era España.
"No lo puedo creer —dijo Walter, quien era mecánico naval del Puerto pesquero de Mar del Plata—. El fallo de la jueza española no tiene fundamento. A mis hijos nunca les faltó nada: ni educación, ni asistencia, ni amor". Y cuenta que pese a que su matrimonio con Karina había entrado en crisis en el 2000, él mismo pagó los pasajes para que ella pudiera llevar a Estefanía y Ezequiel a las islas Canarias.
"Yo le firmé la autorización para sacar a los chicos del país porque estaba convencido que sólo los llevaba de vacaciones —confiesa—. Pero allá algo la hizo cambiar de opinión. Tal vez sus padres, que siempre ejercieron una gran autoridad sobre ella y la tratan como si fuera una nena, la convencieron..."
Walter temía que "el sistema judicial gobernado por la burocracia" demorara los plazos legales y él terminasee perdiendo a sus hijos. No se equivocó... "Después de tanto golpear puertas, ahora logré que me reciba el canciller Carlos Ruckauf. La solución, creo, puede venir por esta vía", se ilusionaba por aquél entonces. Pero mientras tanto sufía horrores. "Tuve que sacar casi todos los juguetes de los nenes porque me hacía muy mal verlos. Sólo dejé unos ositos de peluche y unas fotos en el living. Antes, mi casa era un lugar alegre, con los chicos correteando por todos lados. Hoy no tiene más que tristeza", revela.
Trangoni falleció aquél viernes sin haber vuelto a ver a sus hijos, aunque había logrado rehacer su vida y volver a ser padre.
Pasadas las 14.10 de aquel fatídico viernes, Trangoni avanzaba con su automóvil Chevrolet Corsa por la ruta 3 en dirección a la ciudad de Comodoro Rivadavia. Junto a él viajaba su nueva esposa Andrea Valeria Agüero (29), quien llevaba consigo al bebé de 11 meses. En el asiento de atrás iban las niñas de 7 y 9 años.
Trangoni, que trabajaba en Mar del Plata en un astillero, se dirigía a Comodoro Rivadavia donde iban a celebrar el cumpleaños de 15 de una familiar de Agüero. La nueva mujer de Trangoni era oriunda de la ciudad chubutense y cada tanto realizaban ese tipo de viaje.
Al llegar a la zona denominada Pampa Salamanca, donde hay una extensa recta de la ruta, el Chevrolet Corsa colisionó de manera frontal con un Volkswagen Gol que provenía de Pico Truncado e iba hacia la provincia de Córdoba. El conductor era Marcos Gandossini (23), a quien acompañaban Manuel Antonio Quintana (72) y María Ester Medina (81).
A raíz de la violencia del impacto, Trangoni y Agüero fallecieron de manera instantánea, al igual que Gandossini. Un camionero que pasaba por el lugar se detuvo y comenzó a asistir a los heridos, en particular a los tres pequeños. Luego se fueron sumando otros conductores que pararon a la vera de la ruta y colaboraron para proteger a los heridos, al tiempo que se esperaba una ambulancia desde el Hospital Regional a la que le llevó casi una hora llegar al lugar.
Lo más increíble sucedió con el bebé, que tras salir despedido de los brazos de su madre, quedó entre los hierros retorcidos con apenas unos golpes. En cambio las dos pequeñas sufrieron graves heridas.
Minutos más tarde comenzaron a llegar policías y personal médico. Los niños fueron los primeros en ser trasladados al mencionado nosocomio, mientras que varios bomberos debieron trabajar para rescatar a los dos ancianos del Gol. Al hacerlo comprobaron que estaban en gravísimo estado, a tal punto que la mujer falleció cuando intentaron colocarla en la camilla. Por su parte, Quintana fue asistido en el lugar y cerca de las 20 dejó de existir en el Hospital Regional.
Una lucha con triste final:
En agosto de 2000, Karina Vannucci, ya en aquel entonces ex mujer de Trangoni viajó a la isla de Lanzarote (Canarias) con la idea de visitar a sus padres. Los niños tenían 2 y 5 años respectivamente.
Vannucci y Trangoni se habían separado, pero compartían la patria potestad de los pequeños, motivo por el cual el padre debió firmar el permiso para que el viaje se realizara sin inconvenientes.
Los meses pasaron y el 10 de marzo de 2001, Vannucci se comunicó desde España con Trangoni y le informó que no regresaría, que se quedaría con los niños en España. A partir de ese momento comenzaron las tramitaciones judiciales con el patrocinio de la abogada Analía Prascilio.
La causa judicial en Mar del Plata avanzó hasta que en octubre de ese año la Cámara Civil y Comercial entendió que había sustento suficiente para ordenar a Vannucci la restitución de los niños a Trangoni. Sin embargo, simultáneamente la jueza española Aitziber Oleaga Orerumentería, titular del Juzgado de Instrucción 1 de Arrecife de Lanzarote tomó una resolución que originó una gran polémica. "El porvenir de los niños está en España", sostuvo la magistrada.
Los años pasaron y no hubo ninguna nueva instancia judicial que permitiera a Trangoni estar junto a sus hijos, aunque sí se resolvió un régimen de visitas internacional, que por significar un alto costo jamás se pudo llevar a cabo. El Tribunal de la Audiencia Provincial Sección Tercera Las Palmas de Gran Canaria, ratificó en fecha 2 de julio 2003 el fallo de primera instancia y el caso quedó cerrado.
Cuando en el año 2005 se celebró la audiencia por el divorcio entre Vannucci y Trangoni, éste solicitó a su ex mujer que viajara junto a los niños, incluso haciéndose cargo de los pasajes. Pero la mujer viajó sola, aduciendo no querer perturbar la estabilidad psicológica de los pequeños.
Trangoni no volvió a ver jamás a sus hijos, y aunque había sido padre en 2005 nuevamente, no había perdido las esperanzas de estar con ellos algún día. Sin embargo, en el último tiempo los correos electrónicos y llamadas telefónicas no encontraban destino en los niños, en 2006 de 14 -la nena- y 11 años.
El fallo de esta jueza (así en minúsuclas) Aitziber Oleaga Orue-Rementeria, titular del juzgado de instrucción N° 1 de Arrecife de Lanzarote, Canarias, prestó máxima atención a un certificado de la filial local de la Liga de Madres de Familia, que afirma que la mujer y sus hijos recibieron alimentos y remedios por estar en la indigencia, entre abril y agosto de 2000.
Este elemento fue decisivo: la magistrada consideró que debe “tenerse en cuenta que ahora en España la madre recibe apoyo moral, familiar y económico, cosa que no le sucedía en la Argentina, según se acredita en el certificado de beneficencia presentado por la defensa de la señora. Este apoyo que recibe redunda evidentemente en beneficio de sus hijos, por lo que, de retornar a la Argentina, esta juzgadora cree en conciencia que a los niños se les causaría el correspondiente perjuicio psíquico”.
La réplica de nuestro camarada Walter:
Había respondido que jamás dejó de asistir a los pequeños y que nunca vivieron en la pobreza como se dice en el documento.
“Desde que me separé, hace unos dos años, nunca le faltó dinero para su mantenimiento, me encargué de comprarles cosas y, lo más importante, no dejé pasar un día sin visitarlos y estar un buen rato con ellos. Y cuando me los devuelvan será igual. O mucho mejor”, prometió.
Desconsolado, afirmó en aquél entonces: “El certificado de beneficencia fue tramitado de manera poco clara por un pariente de mi ex esposa, quien luego lo envió a España”. Esta sospecha la compartía con su letrada, Analía Pracilio.
Mudanza de Lanzarote
Este fue el segundo viaje que Karina Vanucci y los pequeños Jennifer y Walter realizaron a Lanzarote, donde desde hace varios años residían los padres de la señora. En 1999, con el consentimiento de Héctor, pasaron 45 días en la isla y regresaron al país.
El periplo se repitió en agosto de 2000 sin que el Walter sospechara cuál sería el desenlace. “Al poco tiempo de estar allá, Karina me dijo por teléfono que se quedaría un mes más, prórroga que se fue repitiendo hasta el 10 de marzo de 2001 cuando sin anestesia me anunció que iba a radicarse en Lanzarote”, dijo nuestro camarada a la prensa local.
“Me quedé mudo, pero me aseguró que estaba decidido y que los chicos se quedaban con ella. Desesperado, hablé con la doctora Pracilio y juntos comenzamos esta odisea que no parece tener fin”, dijo.
Así, reclamaron por los niños ante la justicia penal y en la civil. “En la primera, casi no hubo resultados: la causa se cerró sin avanzar demasiado y acaba de reabrirse también sin mayores expectativas”, se lamentaba.
Según la abogada, pasaron los meses con avances mínimos y grandes retrocesos hasta que a fines de 2001, la Cámara Civil de Apelaciones de Mar del Plata ordenó la restitución de los niños a su padre para que una vez en el país, se resolviera la tenencia de aquéllos.
“Tramitamos este reclamo por medio de la Cancillería y ahora nos llegó esta respuesta insólita –dijo Pracilio–. Mañana apelaremos y solicitaremos la tenencia”, anunció.
“Pensar que horas antes del viaje –recordó Héctor–, en mi casa le dije a Karina: «No vas a cometer el error de quedarte allá y no regresar nunca más con los chicos....”
"Estoy conmocionada. Walter era una persona tan buena, lo querían en todas partes, era muy querido en el astillero. No puedo parar de llorar", comentó ayer Prascilio, quien pidió no olvidar la lucha de Trangoni.
Ahora, aquí en Argentina, malditos jueces: qué respuesta les dan a esos chicos que deben pasar por una crisis económica y social terrible en España, lejos de su lugar vital de crianza? Quién les devolverá su infancia con una crianza paterna adecuada, justa y equitativa?
Querido Walter: tu sangre derramada será vengada!

Jajajajajajajajjaa madre mía que gente más aburrida! Suerte que esos niños no se quedaron en Argentina, a saber lo que sería hoy de ellos
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